Succión

Alimentándome del recuerdo, pasé días y noches intentando escribir, por momentos pensaba que era normal, que cualquier escritor podía pasar por esto. Pero esto era algo distinto, no era un simple vacío existencial, no era algo que de la noche a la mañana, con terapia o voluntad, alguien podía superar.

Comenzé a creer que había algo mágico en ello, algo que escapaba de lo natural, que pocos, ya sea por suerte o dedicación, en su vida lograron experimentar. Me resigné, por un momento, si así puedo considerar un largo tiempo, que ya no tenía el toque, que había perdido la inspiración, o lo más importante, la motivación. Succión, esa podía ser la única explicación, intenté por todos lados tratar de continuar, de ignorar los estragos de aquella maldición, pero mi mente era débil y dejaba de luchar. No me di cuenta, increíblemente, que esto era necesario, que tenía que pasar, una herida tan dura solo significa una cicatriz muy grande, y un gran golpe, en cualquier circunstancia, o te mata o te levanta. A mí no me mató, la succión no funcionó por completo, o tal vez sí, pero viendo ahora los resultados, no parece tan malo después de todo.