El dilema del Carpe Diem

El dilema del Carpe Diem

Todos han escuchado hablar alguna vez  de la palabra en latín “Carpe Diem”, ya sea en la clase de Lenguaje del colegio o en una película llamada “El club de los poetas muertos”.  No es muy difícil olvidarse de su significado, que quizás varíen ligeramente dependiendo de cada persona, pero todos llegan al mismo punto: disfrutar del momento.

Mi concepto de Carpe Diem es, efectivamente, aprovechar el momento y disfrutarlo al máximo, intentando olvidar las preocupaciones del futuro que nos atormentan y tratando de vencer todos nuestros miedos, al menos por un pequeño instante.

El problema es que hay un problema. ¿Es realmente posible disfrutar el momento al máximo olvidando cualquier tipo de preocupación y miedo?. La verdad es que sí, pero dependiendo del momento. Es fácil pasarlo bien con los amigos, jugar un partido de fútbol, tomarse unas cervezas y luego hablar de la vida. Yo lo hice varias veces y siempre disfruté cada instante. Sin embargo, tuve otros momentos donde me fue muy difícil aplicar el “carpe diem”. ¿Lo pueden adivinar?

¡En el amor, señores! ¡Con las chicas!, como en cierta escena de “El club de los poetas muertos”.

Quizás no les pase a todos, pero en algún momento de la vida de un muchacho, aparece una bella dama que le mueve el piso y las estrellas. Cada momento a su lado es valioso, él lo sabe. Mira sus ojos, labios y cabello intentando grabarlos en su mente porque no sabe si la volverá a ver. Pasan un momento agradable, todo va bien, y de pronto siente el mayor temor de toda su vida, un temor que jamás antes había tenido: el final de la noche. ¿Qué hará entonces? ¿Está haciendo lo correcto? ¿No está desperdiciando tiempo? ¿La debería abrazar? ¿La debería besar? ¿Le debería decir lo que siente? ¿Y si me rechaza el beso? ¿Y si me dice que no? ¿Y si se va? ¿Y si no la vuelvo a ver?. En esos momentos de angustia recuerda el concepto de “carpe diem”, sabe que tiene que olvidarse de todas esas preocupaciones y aprovechar al máximo el presente. Pero no es tan fácil. Tiene que tener agallas, ser valiente. Es mucho mejor vivir con la derrota que con la agonía de no haberlo intentado, él lo sabe muy bien.

Ese es el dilema del “Carpe Diem”. Hay algunos casos en las que no puedes saber con certeza si estás aprovechando el momento, y esa incertidumbre es la que te consume por dentro. Yo lo digo por experiencia, y si tuviera la oportunidad de volver a tener ese dilema del “Carpe Diem”, créanme que no me molestaría para nada. Quizás esta vez sí haga lo correcto.

***Creo que no es necesario decir de qué película es la imagen destacada de esta entrada***