A lo largo de nuestra vida nos vamos a enfrentar a distintas situaciones, obstáculos y problemas que pondrán a prueba nuestros valores y principios. Muchas veces, con tal de llegar a un fin, uno es capaz de hacer ciertas cosas que moralmente pueden considerarse malas, dejando de lado los códigos personales que uno tenía, si es que lo tenía. Lamentablemente la mayoría de la gente no tiene códigos ni mucho menos principios, no sienten ningún tipo de remordimiento al ejecutar pequeñas muestras del mal. Muchos son capaces de acostarse con la novia de su amigo en una noche de fiesta, y muchos más son capaces de darle un dinero extra a su profesor para que le apruebe una materia. Esas personas no saben reconocer el mal, o lo que es peor, no sienten ningún cargo en su consciencia luego de hacerlo. Personalmente, defino al mal como algo que te hace daño a ti u a otras personas o seres vivos. Si el corrupto no siente nada, si por las noches duerme tranquilo, pues sus valores y principios están por los suelos. A aquella persona que ha sido bien formada, el más mínimo acto de maldad puede puede causarle tormentos en su mente.

Si en alguna ocasión te ves obligado a hacer algo inmoral, solo pregúntate si  alguien sale lastimado, primero piensa en los demás y luego en ti, ¿estás dispuesto a sacrificar tu paz interior por hacer tal cosa?. Si ni tú, ni ninguna otra persona o ser vivo sale lastimado, simplemente no estás haciendo el mal. Hay acciones que por definición pueden ser incorrectas, pero no nos queda otra opción que realizarlas. Matar a un perro está mal, pero si lo haces por defender a un niño indefenso la cosa cambia. La vida es muy dura, y nos enfrentaremos muchas veces a situaciones donde nuestras decisiones nos harán mejores hombres y mujeres. Solo hay que decidir bien.

¿El fin justifica la acción? Jamás. Basta con ver la escena en la que queman la iglesia con personas dentro en “El Patriota”, se puede ver en el rostro del soldado que lanza la primera antorcha que nunca en su vida podrá dormir tranquilo. Nunca, ningún buen fin puede justificar el sufrimiento de otros seres vivos. Solo, quizás, cuando la acción intenta detener el sufrimiento.

La imagen destacada de este post es de la película “Hell or High Water“, una gran película que en mi opinión debió ganar el Oscar 2017. En la película pueden ver a un tipo, que nunca ha hecho un delito en su vida, tener que robar bancos para asegurarle un mejor futuro a su familia. No les cuento más, ojalá la vean.

Pd: “Manchester by the sea” también era uno de mis favoritos para ese Oscar.

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