Muchas veces uno quisiera regresar al pasado y disfrutar de algunas cosas como la música, las buenas costumbres perdidas y las películas. Hay algo en el cine clásico que nos enamora, nos atrapa y enciende la llama inmortal de nuestro romance con el séptimo arte. Personalmente me considero un cinéfilo, he visto muchas películas geniales, ya sea de los 60’s o del 2018. A lo largo de los años he ido formando una lista de mis películas favoritas y en esta entrada escribiré sobre la que ocupa el primer lugar de la lista y de mi corazón.

It’s a wonderful life (1946) (¡Qué bello es vivir!, título en español)

Este film es simplemente maravilloso. Es una pieza y obra de arte que enmarca la vida en la década de 1940. La vestimenta, los bailes, los negocios, las guerras, la burocracia, los modales de un caballero, etc. Nadie necesita de una máquina del tiempo cuando el cine nos puede transmitir todas estas cosas.

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La trama es encantadora y atrapa desde el comienzo. La película nos muestra una historia de amor muy bonita y sincera, que sobrepasa, derriba y continúa ante cualquier obstáculo como los años y la pobreza. Nos enseña lo importante que es ser un buen hombre, un buen amigo, vecino, hijo, hermano y esposo. El film también nos enseña que tenemos que luchar ante las adversidades y nunca perder la fe por más difícil que sea la situación, que debemos valorar todo lo que tenemos,  sobre todo nuestra propia vida, y el efecto que tuvo en la de los demás.