Estos últimos días han sido terribles. A mi edad, creí que ya había aprendido a ser fuerte. Ya veo que no. No solo me he decepcionado a mí mismo, sino también a los demás. Le he fallado a mi niño interior. Recuerdo haber sido muy tímido y miedoso de pequeño. Veía películas de Clint Eastwood para incrementar mi hombría. Al parecer, las películas western que vi no fueron suficientes. Lo peor es que yo creí que ya estaba preparado. Creí saberlo todo. Me equivoqué. A lo largo de mi camino me he enfrentado a muchos inconvenientes y caído en tentaciones. No sé en qué momento mi percepción del bien y el mal se distorsionaron.

Yo lo sabía. Sabía que me iba a topar con malas personas que me iban a presentar disfrazadas oportunidades. Sólo tenía que ser fuerte. Aún así, algo dentro de mí me decía que lo que hacía estaba mal. Pero me dejé llevar. Fui débil y caí ante la lujuria, riqueza y vanidad. Mi joven yo hubiera hecho mejores cosas con todo este dinero. Mi joven yo tenía sueños y metas altruistas. Quería cambiar el mundo y al final solo contribuí en hacerlo peor. Me siento  muy mal, he tocado fondo. Esta sensación es el peor castigo que puedo recibir. No me importa lo que luego pueda pasar conmigo. He roto todos mis principios, ya no queda ni una pizca de honor en mí.

Creí que le hacía un bien a mi familia. Mis hijos estudiaron en las mejores universidades y a mi esposa no le faltó nada. A veces pienso que ella no me ayudó. No es su culpa. Ella también se dejó llevar. Yo debí pisar tierra y mantenerme firme, pero les fallé a todos. Me cegué. No quise ver. Les cerré las puertas a buenas personas que querían hacerme recapacitar. Pero tiré todas sus palabras al tacho. Me arrepiento de todo esto. Pero ya no hay nada por hacer, es muy tarde.

Hace unos días conocí a este muchacho, ingresó para practicar como asistente administrativo. Me recuerda a mí de joven. Siempre tan alegre y motivado. En sus ojos veo las llamas de la juventud. En sus acciones veo reflejados sus metas. Lo hace todo con ganas. No reniega y es siempre respetuoso. En ocasiones he hablado con él y he visto determinación en sus palabras. Le encanta la música clásica y el rock. Me contó que estaba en una banda pero que lo dejó porque tenía que trabajar. Verlo todos los días fue como verme a mí. Me hizo recordar cuando todavía todo estaba bajo control. Quizás no tenía mi futuro definido, pero sabía los caminos correctos que tomar. Lamentablemente he fallado. También recordé que me gustaba una chica con la que no pude estar. Tal vez mi presente hubiera sido mejor con ella. No lo sé. A mi esposa la amo, ella no tiene la culpa de nada.

Espero que el muchacho no cometa los mismos errores que yo. Espero que sea fuerte y deseo que tenga una gran vida. Quiero que cumpla todas sus metas y contribuya al bienestar de los demás. No quiero que caiga en las tentaciones. Hay demasiadas, pero confío en que resistirá. Sé que el hará mejor las cosas, más aún después de conocer mi historia.

Conocer a este chico hizo que abriera los ojos. Aunque sea muy tarde, al menos me da tiempo para disculparme. Perdón a mi familia, por no ser un buen padre, a mis empleados, por no ser un buen líder, al mundo, por no haber usado mi tiempo para cosas buenas,  y a mi practicante, por no tener más tiempo para conocerlo mejor.


¿Dónde encontraste esta grabadora muchacho?preguntó el detective.

Debajo de su escritorio

Muy bien, esto seguramente será muy apreciado por su familia. Ésto los tranquilizará aún más. Tu jefe al menos sabía en qué se había metido. Una pena que no haya podido salir a tiempo de ese mundo.

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