[Cuento] Origin 42

Seguramente cuando les llegue este mensaje, nuestro planeta ya estará destruido. Hemos enviado muchas personas en distintas naves hacia nuestras bases secretas, alojadas en estrellas que seguramente los Tositas no tardarán en rastrear. Todos nosotros tenemos la misión de sobrevivir a toda costa. Pero ustedes, tienen un deber aún más importante. Están en una nave, único en su tipo, con tecnología que ninguno de nuestros enemigos conoce aún. Deben encontrar un planeta que reúna todas las condiciones necesarias para nuestra existencia. Ustedes sabían que ésto iba a pasar tarde o temprano. Sabemos que están preparados. Confiamos en que encuentren nuestro nuevo hogar pronto y envíen la señal a nuestros hermanos escondidos que han hecho todo por sobrevivir. Fernanda y André, el destino de la humanidad está en sus manos.

¡Ah! Me olvidaba, los genes de Tiny están en el laboratorio de la nave, asegúrense de su supervivencia también, no podríamos vivir sin ellos.

Svens

André rompió en llanto luego de haber leído el mensaje en la máquina receptora. Él sabía que el día en que ese objeto les comunicara algo, no sería una buena noticia. Hace un año que él, su novia, y Tiny, estaban en la misión de exploración y hallazgo de un nuevo planeta. La base no contactaba con ellos, porque confiaban en el trabajo de los exploradores, quienes se sabían todas las instrucciones y estaban bien capacitados. Aún así, el capitán Svens tuvo que enviarles un mensaje, el primero y el último. Fernanda reaccionó con mayor calma, ella era, como cualquier mujer, el complemento perfecto de su pareja. Cuando André caía en orificios de sensibilidad, ella estaba ahí para darle fortaleza.

Hace 30 años que la raza humana venía enfrentándose con los Tositas, una raza inteligente pero sin sentimientos. Aquella raza solo tenía un propósito: sobrevivir. No era su culpa, era su naturaleza, no podían ir en contra de los códigos incrustados en sus genes. Los Tositas estaban condenados  a ir de planeta en planeta, destruyendo lentamente sus recursos para asegurar su existencia. Los humanos, por su parte, vivían en armonía con la flora y fauna de su planeta. Se alimentaban de frutos que los árboles proveían y de algunos elementos de las plantas. Desarrollaron procedimientos con las que podían crear su propia comida. Habían otros seres en el planeta de los humanos, pero no había necesidad de verlos como algo comestible. Vivían en paz y armonía. Los humanos, incluso, se encariñaron con una raza muy especial. Caminaban en 4 patas, tenían harto pelaje, y aunque habían de varios tamaños y colores, todos agitaban la cola, eran fieles y cariñosos. No existía ninguna familia humana sin un compañero peludo, y ninguno de esos seres peludos vivía sin una familia humana. La familia de Fernanda y André no serían la excepción. No tuvieron hijos, pero si tuvieron a Tiny.

El capitán Svens sabía que el fin del planeta de los humanos llegaba a su fin. El planeta seguiría existiendo, pero ya no sería de los humanos.  Los Tositas eran despiadados y lo que les faltaba en sentimientos, lo tenían en inteligencia. Sobretodo cuando se trataba de crear armas. 30 años de lucha, los humanos estaban perdiendo la guerra. Svens decidió explicarles toda la situación a Fernanda y André, quienes comprendieron y agradecieron la confianza del capitán. El capitán también era el presidente,  y no de un sector de la población, sino del planeta entero. La humanidad era una sola nación, y aunque existían muchas razas, todos se llevaban bien. ¿Por qué podrían haber problemas y conflictos entre una sola especie? Eso sería totalmente ridículo. Más aún cuando sabían quién era el enemigo. Todos tenían que trabajar en equipo y apoyar al líder que ellos mismos eligieron. A Svens todos lo respetaban, y no existía razón para no hacerlo. Él era un gran hombre, de aquellos que no solo tienen principios y valores, sino que también darían la vida por ellos. Por eso André, cuando leyó el mensaje del capitán, sabía que esas habían sido sus últimas palabras. Él no se imaginaba a Svens escapando de los Tositas, él sabía que daría batalla hasta el final, no sin antes, por supuesto, asegurarse de que queden sobrevivientes.

La pareja exploradora estuvo varios meses viajando a través de las estrellas buscando algún planeta donde aterrizar. Eventualmente, encontraron varios, pero ninguno reunía las características principales para la supervivencia del humano. André, en ocasiones, se sentía muy presionado. Pensaba en las personas que escaparon de los Tositas. Se preguntaba si fueron atrapados o si seguían escondidos. Sabía que de su misión dependía la especie humana.

Tuvieron que pasar muchos años para que aceptaran que no existía otro planeta para humanos en su galaxia. Ya no tenían opción. Avistaron una galaxia a unos años luz, pero ir hacia ella significaría abandonar a los sobrevivientes. Ellos no tenían una nave capacitada para viajar de una galaxia a otra. Solo Fernanda y André tenían la posibilidad de hacer eso. Después de analizarlo durante varias horas, decidieron emprender el viaje intergaláctico. Acompañados de su amigo Tiny, la pareja comenzó su viaje. El último.

Ya en la nueva galaxia, todos quedaron maravillados con el paisaje. No habían muchos planetas, podían ser contados con los dedos. A simple vista, no había duda de que alguno de ellos sería el planeta que tanto estaban buscando. Y así fue. Encontraron un planeta hermoso, verde y azul. La combinación perfecta. Fernanda bajó a inspeccionar, hizo estudios del suelo y de la atmósfera. Los resultados fueron positivos. Siguió explorando el planeta y vio algunos seres extraños. Ella empezó a observarlos, tenían escamas, garras y dientes afilados. De pronto, ella sintió que algo se acercaba rápidamente. El suelo temblaba y los árboles caían. Aterrorizada, vio un gigantesco monstruo y empezó a huir hacia la nave.

¿Qué pasó? ¿Cuáles son los resultados?— preguntó André.

Los resultados son positivos respondió Fernanda mientras le faltaba el aire para hablar.

Deberías estar contenta

Lo estoy. Pero hay un problema, ¿recuerdas esos monstruos que los Tesitas usaron en esa sangrienta batalla donde destruyeron nuestras bases principales? Los han sacado de aquí. Acabo de ver a uno de esos monstruos, y al parecer, este planeta está lleno de ellos.

Está bien, vamos a sobrevolar la superficie y ver si es ciertoconcluyó André.

Efectivamente, ese planeta estaba infestado de esos monstruos. El humano jamás podría vivir allí. La pareja decidió algo. Su nave, llamada Origin 42, era muy poderosa. Entre sus armas había una que podía destruir 20 naves Tesitas. Decidieron usar esa arma y dispararlo varias veces hacia el planeta. Era una oportunidad única, tenían que eliminar para siempre a esos monstruos. Vieron cómo el planeta se encendía en llamas, los arboles se extinguían, y con ellos, los monstruos también.

En la nave también existían unos aparatos que podían congelar a los tripulantes y mantenerlos en un sueño profundo durante un tiempo determinado, deteniendo el avance de la edad. Fernanda, basándose en sus estudios del planeta, le dijo a André que a pesar de la destrucción causada por la potente arma, ésta, con el tiempo, se regeneraría. El planeta recuperaría su verde, su azul, y por lo tanto, volvería a ser un candidato para ser el nuevo hogar de los humanos. Por ello, la pareja decidió dormir por un buen tiempo, junto con Tiny, por supuesto.

Antes de sumergirse en ese largo descanso, André preguntó a Fernanda:

¿Qué nombre le pondrías al planeta?

Yo le pondría…Tierra.—respondió.

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