Tenía la idea de escribir esta entrada desde hace más de 20 días, justo después de haber vivido lo que viví. Tenía dudas en hacerlo o no, pero después de todo, es mi blog, mi espacio, y no escribir sobre algo que tal vez no me pase nunca más en la vida, sería desperdiciar esta gran herramienta.

Empezaré diciendo que lo que voy a escribir es completamente real. Lo juro por la música, por mi madre y por todas las cosas que amo.

Hace 20 días, salí con mi amigo Gerardo Falla (al que una vez mencioné en una entrada anterior) a ver la película Coco. De regreso, mientras ambos íbamos en motocicleta, y un tipo más estaba en nuestra misma línea también con una motocicleta, pudimos ver  un cohete espacial a unos 50 metros caer a tierra, nosotros no paramos, y los edificios taparon al objeto, en el primer semáforo, los 3 testigos nos preguntamos si vimos lo mismo y no supimos qué era. Y al parecer no lo sabremos nunca. No lo volvimos a ver aunque lo buscamos.

Era uno de esos cohetes de la Nasa o de Space X, que no estaba saliendo hacia el espacio, estaba cayendo. Lo vi bien claro en unos instantes. Sé que es completamente imposible que haya sido un cohete de verdad, porque en Iquitos, mi ciudad, no hay cohetes, ni mucho menos en mi país. Esto es el problema, lo que vimos fue un objeto volador no identificado, y no sabemos con certeza si lo que vimos fue real. ¿Fue todo una ilusión? ¿Alguna brecha en el espacio y tiempo? ¿Algún bug de esta Matrix?.

Incontables noches he visto las estrellas pidiendo al universo que me muestre un ovni o algo que me haga creer en lo imposible. Hace 20 días eso se cumplió. Hay cosas inexplicables.

Esta entrada no es un cuento, es completamente real. Tal vez alguien más vio ese cohete en algún otro lugar del mundo y luego busque información. Yo estoy seguro que lo vi a 50 metros. Estaba cerca.

De nuevo, hay cosas que no tienen explicación, yo soy testigo ahora de esto. La vida y la realidad son mucho más complejas de lo que imaginamos.