Cuando caí
en las garras del temor
y quedé encerrado
en las cuevas de mis miedos

Cuando mis demonios vencieron
asfixiando mis anhelos
y la luz de una salida
se desvanecía muy deprisa

Cuando las heridas de mi alma
ya cicatrizadas
(según yo pensaba)
se abrían nuevamente
para tumbarme definitivamente

Cuando me mantuve fuerte
y resistí los golpes
aún cuando mi espíritu desvanecía
escuché una voz que me decía
“no te rindas”

Cuando por fin vi una señal
una luz, una esperanza
me aferré a ésta
con mucha fortaleza

Cuando pensé que estaba solo
que la lucha era solo mía
me levanté de las cenizas
y completé la travesía