Las alarmas no habían sonado todavía. Los guardias ni siquiera tuvieron tiempo para ello. Todo fue muy rápido. En la sala se oían los llantos de algunas personas, entre ellos la madre y la viuda. Los sirvientes no sabían qué hacer. Unos hombres estaban reunidos discutiendo sobre lo que había pasado, se les veía muy preocupados, molestos y sorprendidos. La noticia no tardó en salir de casa. Las ciudadanos ponían al noticiero y la televisón nacional no tenía otra opción que confirmar el rumor. El presidente de Corea del Norte había muerto.

La noticia retumbó en todo el mundo y fue el tema del día en las redes sociales, no solo por la muerte del presidente, sino también por la forma en cómo murió: asesinado. Otro dictador más que sufría el mismo destino que meses atrás también tuvo el presidente de Venezuela. Dos dictadores muertos en pocos meses, y ningún culpable. Ningún país, organización o grupo terrorista se adjudicó la autoría.

Los norcoreanos no sabían a quién perseguir o declarar la guerra. Por eso, propusieron a los demás países encontrar a los culpables, porque, según ellos, cualquier líder mundial estaría en peligro. La ONU vio en ésta una gran oportunidad para unir a los gobiernos y olvidar sus diferencias, todos unidos persiguiendo a los malechores misteriosos.

Peter Down era el mejor agente del FBI. Fue contactado por la Interpol y crearon un grupo con los mejores agentes del mundo. Eran los más correctos, inteligentes y rápidos del planeta. Su misión era encontrar a los asesinos.

Emprezaron con lo básico, revisando cámaras de vigilancia y preguntando a posibles testigos. No encontraron absolutamente nada. Era como si los asesinos fueran fantasmas.

Peter comenzó a plantearse la posibilidad de que ambos asesinatos hayan sido conspirados, es decir, con secuaces dentro de las casas de ambos presidentes. Debió haber sido todo muy planeado, quizás siendo parte del círculo personal de los asesinados y luego modificando las cámaras de vigilancia, terminando también por manipular a los testigos. Pero ¿quiénes podían hacer eso y por qué?. Es cierto que éstos dictadores no eran los más queridos del mundo y atentaban contra la paz mundial, pero eran humanos y su muerte necesitaba justicia.

El grupo de superagentes hizo todo lo posible, pero no encontraron nada. Hasta pidieron ayuda a la población para obtener cualquier tipo de información. Obtuvieron mucha, pero siempre falsa.

Mientras la búsqueda continuaba, los noticieros hablaban sobre las amenazas  que los líderes de la ISIS hacían a los países europeos. A raíz de estos nuevos problemas, Peter Down fue enviado a las operaciones especiales ubicado en zona de guerra con los terroristas.

Peter se había rendido en encontrar a los asesinos de los dictadores, era el primer gran fracaso en su carrera de agente, pero ahora tenía otra misión y debía reinvindicarse.

La ubicación exacta de uno de los líderes terrorista había sido descubierta. Peter y su equipo debían actuar rápido. Fueron al punto indicado y empezaron un combate a fuego. Fue sanguinario, agentes y terroristas cayeron en batalla. Sólo quedaban 3 agentes vivos, entre ellos Peter, y aún no habían encontrado al líder de la ISIS. Siguieron avanzando, heridos y cansados, hasta que se toparon con un convoy enemigo, y allí se encontraba el objetivo.

Lucharon con todas sus fuerzas hasta que agotaron toda su munición. Ya no tenían oportunidad. Los refuerzos tardarían en llegar. Peter ya tenía varias balas dentro del cuerpo, estaba dispuesto a dejarse caer, no sin antes ver a sus dos compañeros ya muertos.

Los ojos del agente Down aún no se cerraban, el miraba al cielo y pensaba en sus seres queridos, los imaginaba disfrutando de la vida, en un mundo sin guerra ni odio.

De pronto, pudo ver en el cielo un avión de guerra de alta velocidad disparando a los terroristas, distrayéndolos de los paracaidistas que dejaba caer. Éstos eran 7, de distintos tamaños, no parecían militares. No reconoció su uniforme de ningún lado, pero pudo notar que estaban bien equipados, con armas y dispositivos de última generación.

Peter los vio pelear con los terroristas. Vio técnicas de batalla que nunca antes había visto. El líder terrorista había sido herido muy gravemente y con ayuda de sus soldados fue llevado a otro lugar, lejos de la vista del agente herido, pero fue perseguido por 6 de los hombres cuya procedencia desconocía.

Down agonizaba, sabía de su estado por lo que ni siquiera pensó en pedir ayuda. Uno de los hombres se acercó a él y le dijo:

“Tú debes ser el agente Peter Down, es un gusto el conocerte. Mi nombre es Cay Phils y no soy un agente, soy un trabajador más, de una mafia, una mafia buena. Nuestro líder es una persona muy poderosa cuyo nombre no puedes saber. Nuestro trabajo es hacer el trabajo sucio para el bien común. Eliminamos a los que, aprovechándose de su poder, hacen daño a la humanidad. Tenemos trabajadores en todas las organizaciones del mundo, todos son de la confianza de nuestro líder, todos queremos un mundo mejor. Entendemos que quienes asesinamos merecían un juicio justo, pero ellos no se lo hubieran dado a nadie. Desde que actuamos, hemos evitado guerras y conflictos entre los países. Si la única manera en que los líderes mundiales trabajen juntos es persiguiendo a unos asesinos, pues estamos dispuestos a ser perseguidos. Queremos que teman, que actúen bien, que trabajen por su pueblo y por un futuro mejor. Queremos que sepan que si fallan, serán nuestro próximo objetivo.”