El amor es, quizás, junto con la gravedad, la mayor fuerza del universo. Los religiosos pueden afirmar que Dios nos creó por amor. Los ateos pueden decir que tal afirmación es una estupidez. En todo caso, sea cual sea la manera en la que el universo fue creado, podemos ver amor en todas partes, ese gran sentimiento hacia nuestra madre, hacia la música, al teatro, a nuestras mascotas, a la programación, a las matemáticas, a nuestros dioses, a la naturaleza, a las estrellas, a los niños, abuelitos, y al universo en sí. Los animales también sienten amor entre ellos, yo lo he visto con mis propios ojos, y pude diferenciar qué es instinto y qué no lo es. Incluso el planeta tierra puede presumir que alguien lo protegió de muchos meteoritos millones de años atrás.

En esta ocasión voy a escribir sobre el amor más incomprendido de todos, la que sienten las personas o creen sentir entre ellos, novio y novia, marido y mujer.

Existen 3 factores de los cuales depende el estado de una relación amorosa. Los he revisado muchas veces y no he podido incluir otra más. No lo he leído ni lo he visto en ninguna parte. Es producto de mis pensamientos y ahora se los comparto a ustedes.

Tolerancia. Es quizás el más conocida de los factores. No puedes estar con una persona si no eres capaz de soportar sus defectos. Las personas no cambian nunca, al menos no en temas de personalidad. Todos nos enamoramos de las virtudes de los demás, pero ¿es posible enamorarnos también de los defectos? Yo creo que sí. El amor no tiene límites, no el verdadero. Cuando tú quieres a alguien lo aceptas tal como es y debes estar dispuesto a disfrutar las cosas buenas y soportar las cosas malas. Después de todo, es tu decisión estar con esa persona. Lo bueno de los defectos, es que a veces mejoran, o empeoran, eso depende del siguiente factor.

Complemento. La famosa media naranja. Suena a cliché, pero eso no lo hace menos cierto.  Todos hemos sentido en algún momento de nuestras vidas que nos falta algo, a veces necesidad, a veces solo capricho. En el amor es casi lo mismo, solo los que encuentran a la pareja indicada disfrutan de un equilibrio, de un balance que muchas veces ni ellos pueden describir, pero sí sentir. El hombre más callado y atento puede enamorarse de una mujer que le encante hablar y ser escuchada. Un pintor puede enamorarse de la mejor de sus musas. Un guitarrista puede caer completamente templado de su cantante. Y también, un dramaturgo puede encontrar el amor en la única que entiende, representa y vive sus pensamientos, su actriz favorita.

Admiración. El más importante de los tres factores. ¿Y el respeto? Pues, está incluido en éste. Cuando admiras a alguien, lo respetas, lo sigues, lo escuchas, lo quieres. Cuando éstas con esa persona, eres consciente de lo afortunado que eres, porque cualquier otra persona quisiera estar en tu lugar. Lo interesante es que esa gran persona te ha elegido a ti, porque eres su complemento y su compañero. La persona a quien admiras no está en un pedestal, está en un lugar especial en tu corazón, es única en el mundo, es lo que hace que aún tengas esperanza en la humanidad. La admiras porque es la mejor cantante que conoces. La admiras por la forma en cómo ayuda a las personas. La admiras porque nunca se rinde y es persistente. La admiras porque es la mejor abogada de la ciudad y todos lo saben. Lo admiras porque es el mejor médico del hospital. Lo admiras porque es el presidente de la nación y es respetado por su pueblo. La admiras porque, es la mejor bailarina de ballet y la mujer más hermosa que jamás hayas visto.

Solo observen las relaciones de hoy y los divorcios en masa, problemas ocurren cuando fallan en estos tres factores.